Qué está abierto
El Banco Central Europeo busca comercios que vendan por internet o móvil para participar en las pruebas del euro digital. La convocatoria del BCE se anunció el 15 de septiembre y permite presentar solicitudes hasta el 27 de octubre de 2026.
No es una convocatoria para que todo el mundo empiece a pagar con euros digitales. Se trata de seleccionar comercios para un entorno controlado de prueba.
Una prueba, no un lanzamiento
El calendario del piloto prevé empezar en la segunda mitad de 2027 y mantener las pruebas durante doce meses. Se utilizará una versión beta, sin curso legal: no será todavía el euro digital que contempla el proyecto legislativo.
La decisión de emitirlo sigue pendiente y solo se tomará después de que se adopte la legislación europea correspondiente. Una fecha prevista para las pruebas no garantiza una fecha de lanzamiento.
Qué tendría que hacer un comercio
Participar supone probar el proceso de pago y aportar información sobre la integración, los problemas técnicos y la experiencia de uso. El comercio seleccionado deberá firmar un acuerdo con el BCE y establecer o adaptar su relación con un proveedor de servicios de pago participante.
Las preguntas frecuentes del BCE concretan un punto importante: la opción de pago debe quedar restringida a los participantes del piloto. El comercio tendrá que preparar un proceso de compra específico o adaptar el existente; no basta con añadir un botón para todos sus clientes.
No es una ayuda económica ni una invitación para cualquier tienda
La participación es voluntaria y no se remunera. Cada comercio asume sus propios costes de participación, sin una subvención prevista.
Esta selección busca alcance en al menos dos ubicaciones del piloto. También exige cumplir requisitos de establecimiento legal y capacidad de comercio electrónico; algunos sectores quedan excluidos. Por eso, tener una tienda online no garantiza la elegibilidad.
Por qué merece atención
La parte interesante está en una tarea cotidiana: completar una compra. Un nuevo medio de pago necesita encajar en un proceso que el cliente pueda entender y que el comercio pueda operar.
Para un negocio interesado, la primera pregunta no sería «¿cómo lo anuncio?», sino «¿qué tendríamos que adaptar, quién lo haría y cuánto esfuerzo exigiría?». Para quien no participe, el piloto permite seguir cómo se prueban esas dificultades antes de una posible implantación.
Por ahora hay una convocatoria y un calendario previsto, no una obligación general de cambiar la forma de cobrar.
